Dolor de espalda en el SIBO y qué se puede hacer al respecto

El SIBO suele asociarse con hinchazón, dolor abdominal y cambios en la digestión, pero algunas personas también experimentan dolor de espalda. Descubre qué mecanismos podrían relacionar el intestino, el sistema nervioso y la columna vertebral, qué dice la investigación y qué medidas pueden ayudar.

Dr. Thomas Bacharach

DR. THOMAS BACHARACH

Médico especialista en medicina general

🕑 Tiempo de lectura: 8–10 minutos

👆 Lo más importante en resumen

  • El dolor de espalda no forma parte de los síntomas principales típicos del SIBO. La distensión abdominal, el dolor abdominal, la diarrea o el estreñimiento suelen estar más en primer plano.
  • Aun así, la digestión, el sistema nervioso y la espalda pueden interactuar. Los estímulos de dolor visceral, un abdomen muy distendido y los cambios posturales pueden contribuir a las molestias de espalda.
  • Investigaciones recientes han encontrado asociaciones entre disbiosis intestinal y dolor de espalda crónico. Sin embargo, esto no demuestra que el SIBO cause dolor de espalda.
  • El movimiento, el calor y la relajación pueden ayudar en muchos casos de dolor de espalda inespecífico. Al mismo tiempo, un SIBO existente debe diagnosticarse y tratarse de forma específica.

✔ Calidad revisada:
Este artículo se basa en guías médicas, estudios científicos y publicaciones especializadas. Los contenidos médicos deben ser revisados profesionalmente antes de su publicación y actualizarse de forma periódica. Aviso médico: Este artículo ofrece información general y no sustituye un diagnóstico ni un tratamiento médico. Un dolor de espalda nuevo, intenso, persistente o inusual debe ser evaluado médicamente.

Dolor de espalda y SIBO: relación, posibles causas y qué puede ayudar

1. ¿Qué es el SIBO?

2. ¿Pueden estar relacionados el SIBO y el dolor de espalda?

3. Intestino, sistema nervioso, nervio vago y columna vertebral

4. Distensión abdominal, diafragma y dolor lumbar

5. Déficits nutricionales, barrera intestinal e inflamación

6. ¿Qué dice la investigación?

7. ¿Dolor de espalda ortopédico o relacionado con el intestino?

8. ¿Qué hacer ante dolor de espalda y SIBO?

9. Glosario

10. Resumen

11. Preguntas frecuentes

12. Fuentes

1. ¿Qué es el SIBO?

EnlaceSIBO significa “Small Intestinal Bacterial Overgrowth”, es decir, sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. En un sistema digestivo sano hay muchas más microorganismos en el intestino grueso que en el intestino delgado. En el SIBO existe una colonización excesiva o alterada del intestino delgado por microorganismos. Como consecuencia, los hidratos de carbono pueden fermentar en mayor medida ya dentro del intestino delgado.

Entre los síntomas típicos pueden encontrarse:

Sin embargo, estos síntomas no son específicos del SIBO. Molestias similares pueden aparecer, por ejemplo, en el síndrome del intestino irritable (SII), intolerancias alimentarias u otras enfermedades gastrointestinales.

El SIBO y el síndrome del intestino irritable también pueden solaparse. Los estudios muestran que las pruebas de SIBO positivas pueden ser más frecuentes en personas con SII que en controles sanos. No obstante, los resultados varían considerablemente según el método diagnóstico utilizado. Por tanto, SIBO y SII no son equivalentes. [6]

1.1 ¿Cómo se diagnostica el SIBO?

Para el diagnóstico se utilizan con frecuencia pruebas de aliento de hidrógeno y metano.

Tras una preparación estandarizada, normalmente se ingiere Enlace lactulosa o Enlace glucosa. A continuación se miden durante un periodo determinado el hidrógeno y, cuando corresponde, el metano en el aire espirado. [1,3] Estos gases se producen por procesos metabólicos microbianos y llegan a los pulmones a través de la sangre. Importante: Una prueba de aliento no permite determinar qué especie bacteriana concreta se encuentra en el intestino delgado. Las pruebas de aliento con lactosa o fructosa se utilizan principalmente para estudiar la malabsorción de esos hidratos de carbono y no equivalen a una prueba clásica de SIBO.

1.2 ¿Cómo se trata el SIBO?

El tratamiento del SIBO debe individualizarse. Además de los síntomas actuales, es importante preguntarse por qué se ha producido el sobrecrecimiento. Entre los posibles factores se encuentran alteraciones de la motilidad gastrointestinal, cambios anatómicos u otras enfermedades. Las Enlace opciones de tratamiento del SIBO pueden incluir antibióticos. Según la situación, las medidas dietéticas y la corrección de déficits nutricionales demostrados también pueden formar parte del tratamiento. [2] Asimismo se emplean antimicrobianos vegetales, probióticos y enfoques dietéticos específicos, aunque la evidencia científica varía según la intervención. Por ello, es recomendable una valoración individual.

2. ¿Pueden estar relacionados el SIBO y el dolor de espalda?

El dolor de espalda no es uno de los síntomas principales típicos del SIBO. Aun así, algunas personas con problemas digestivos intensos describen al mismo tiempo tensión o dolor en la espalda, especialmente en la zona de la columna lumbar. Esto no significa automáticamente que el SIBO sea la causa. El dolor de espalda es muy frecuente y puede tener muchas causas físicas distintas, como tensión muscular, sobrecarga o carga inadecuada, falta de movimiento y cambios en articulaciones o columna vertebral. Al mismo tiempo, existen conexiones estrechas entre el aparato digestivo, el sistema nervioso y el procesamiento del dolor. Por ello, distintos mecanismos podrían hacer que las molestias abdominales influyan en la percepción o intensidad del dolor de espalda.

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3. Intestino, sistema nervioso y columna vertebral: cómo se origina el dolor visceral

El aparato digestivo posee un complejo sistema nervioso propio y mantiene una comunicación constante con el sistema nervioso central. Los estímulos procedentes del estómago y del intestino, por ejemplo la distensión, la inflamación u otros cambios físicos, se transmiten a través de fibras nerviosas sensitivas hacia la médula espinal y posteriormente al cerebro. Las señales procedentes de órganos internos pueden coincidir parcialmente en neuronas que también procesan información de la piel, los músculos y otras estructuras corporales. Por ello, en determinadas situaciones el dolor puede percibirse en una zona distinta del lugar donde se origina el estímulo. Este fenómeno se denomina dolor referido o visceral. [4] Estos mecanismos se conocen en diferentes áreas de la medicina y muestran la estrecha relación entre los órganos internos y el sistema nervioso.

En el caso del SIBO hay que hacer una distinción importante: Este mecanismo explica de forma general por qué las molestias de los órganos internos pueden percibirse en otras zonas del cuerpo, pero no demuestra que el SIBO sea una causa directa del dolor de espalda. Existe además otra posible relación: quien adopta de forma continuada una postura de protección debido al dolor abdominal o a una distensión intensa puede modificar inconscientemente su postura. Como consecuencia, los músculos que rodean el abdomen, la pelvis y la columna pueden cargarse de otra manera, lo que podría intensificar un dolor de espalda ya existente.

3.1 ¿Qué papel desempeña el nervio vago?

El nervio vago es una parte importante del eje intestino-cerebro y participa en la comunicación bidireccional entre el aparato digestivo y el cerebro. Interviene, entre otras funciones, en la regulación de la digestión, las respuestas autónomas y las vías de señalización inmunitaria. Las alteraciones del tono vagal se estudian en distintos trastornos gastrointestinales funcionales. Sin embargo, de ello no se puede concluir que un “nervio vago irritado” sea una causa directa del dolor de espalda relacionado con SIBO. Es más adecuado entender el nervio vago como una pieza dentro de la compleja comunicación entre intestino, sistema nervioso y procesamiento del dolor. [7,8]

4. Distensión abdominal y dolor lumbar: ¿qué papel desempeñan el diafragma y la columna lumbar?

En el SIBO, los microorganismos pueden fermentar hidratos de carbono. En este proceso se forman gases que pueden causar una marcada distensión abdominal. El intestino se distiende y esta distensión puede activar fibras nerviosas sensitivas y percibirse como presión, tensión o dolor. Las personas con mayor sensibilidad visceral pueden reaccionar con especial intensidad a estos estímulos. En el síndrome del intestino irritable también intervienen cambios en el procesamiento de las señales procedentes del aparato digestivo. Un abdomen muy tenso puede influir además en la postura. La musculatura abdominal, el diafragma, el suelo pélvico y la musculatura de la espalda trabajan conjuntamente durante la respiración, el movimiento y la estabilización corporal. Meter el abdomen, inclinar el tronco hacia delante o evitar el movimiento debido a una distensión incómoda puede modificar la tensión muscular alrededor de la columna vertebral.

4.1 Mecánica del diafragma y de la respiración

El diafragma no solo es el principal músculo respiratorio; junto con los músculos abdominales y el suelo pélvico también participa en la regulación de la presión intraabdominal y en la estabilización del tronco. Estudios realizados en personas con dolor lumbar crónico sugieren que la función y movilidad del diafragma pueden estar relacionadas con la estabilidad lumbar. [9,10]

Un abdomen muy tenso o distendido puede hacer que la respiración abdominal se perciba como más difícil. Meter el abdomen de forma constante, respirar más superficialmente o adoptar una postura de protección puede cambiar la interacción entre diafragma, pared abdominal y músculos extensores de la espalda. Esto puede modificar la carga muscular sobre la columna lumbar. No significa que los gases causen automáticamente dolor de espalda, pero cuando la distensión abdominal y el dolor lumbar aparecen simultáneamente, la mecánica respiratoria y del tronco constituye un factor adicional plausible.

4.2 Molestias gastrointestinales y dolor lumbar

Si las molestias gastrointestinales y el dolor lumbar aparecen juntos de forma regular, puede ser útil observar patrones temporales: ¿El dolor aparece principalmente después de las comidas? ¿Aumenta al mismo tiempo que la distensión? ¿Cambia la tensión lumbar después de defecar o expulsar gases? Estas relaciones pueden aportar pistas, pero no sustituyen una evaluación ortopédica o gastroenterológica.

Algunos indicios de que la digestión puede estar influyendo son:

  • El dolor de espalda y la distensión abdominal aparecen regularmente al mismo tiempo.
  • Los síntomas empeoran después de determinadas comidas.
  • Las molestias abdominales y de espalda aumentan en paralelo.
  • Los síntomas pueden mejorar después de expulsar gases o defecar.

Estas observaciones pueden ser útiles, pero no sustituyen un diagnóstico médico.

5. SIBO y dolor de espalda: déficits nutricionales, barrera intestinal e inflamación de bajo grado

5.1 Déficits nutricionales secundarios por malabsorción

En un SIBO marcado puede verse afectada la absorción de determinados nutrientes. En publicaciones especializadas se describen, entre otros, déficit de vitamina B12, alteraciones de vitaminas liposolubles y otros déficits de vitaminas y minerales. [2,11,12] Un déficit de vitamina D puede asociarse a molestias musculoesqueléticas; un déficit de magnesio también puede favorecer calambres musculares o molestias neuromusculares. Sin embargo, es importante señalar que ni el déficit de magnesio ni el de vitamina D son pruebas específicas de SIBO y que el dolor de espalda no puede explicarse automáticamente por ellos. En caso de malabsorción persistente, pérdida de peso o síntomas intensos, puede ser útil realizar análisis de laboratorio dirigidos.

5.2 Alteración de la barrera intestinal e inflamación de bajo grado

El término popular “leaky gut” o “intestino permeable” suele referirse a un aumento de la permeabilidad intestinal, es decir, a una alteración de la función de barrera del intestino. Cuando esta barrera está deteriorada, componentes bacterianos y productos metabólicos pueden entrar más fácilmente en contacto con el sistema inmunitario y activar vías inflamatorias. Esta actividad inflamatoria sistémica de bajo grado (low-grade inflammation) se estudia como posible mecanismo en distintas enfermedades. [13]

También se investigan en el dolor de espalda crónico las relaciones entre microbioma intestinal, procesos inflamatorios y procesamiento del dolor. Sin embargo, específicamente para el SIBO no está demostrado que una mayor permeabilidad intestinal o los productos metabólicos bacterianos causen directamente dolor crónico de espalda o articulaciones. Por tanto, esta relación debe considerarse un posible mecanismo biológico y no una causa demostrada.

6. ¿Qué dice la investigación sobre disbiosis intestinal y dolor de espalda?

La posible relación entre microbioma intestinal, inflamación, sistema nervioso y dolor crónico se investiga cada vez más. Un estudio transversal preliminar publicado en 2026 analizó el microbioma intestinal de personas con dolor axial crónico de espalda y lo comparó con el de controles sanos. [5] Los investigadores encontraron diferencias en determinados patrones microbianos. Estas se interpretaron como una posible firma proinflamatoria y pronociceptiva, es decir, un patrón que teóricamente podría estar relacionado con procesos inflamatorios y de dolor.

Para interpretar estos resultados son especialmente importantes tres aspectos:

  • El estudio investigó disbiosis intestinal y dolor de espalda crónico.
  • No estudió específicamente el SIBO.
  • Un estudio transversal puede mostrar asociaciones, pero no demostrar una relación causa-efecto.

Por tanto, actualmente no puede afirmarse si determinadas alteraciones del microbioma intestinal causan dolor de espalda, son consecuencia de otros procesos físicos o simplemente aparecen al mismo tiempo.

La investigación es interesante, pero no aporta una prueba científica directa de que el SIBO cause dolor de espalda crónico.

7. ¿Dolor de espalda ortopédico o relacionado con el intestino?

El dolor de espalda puede tener causas muy diferentes. La siguiente comparación puede ayudar a clasificar patrones típicos. Está expresamente no destinada al autodiagnóstico.

Característica Más probablemente musculoesquelético / ortopédico Posiblemente influido por molestias digestivas
Posibles desencadenantes Sobrecarga muscular, carga inadecuada o excesiva, cambios en articulaciones o columna vertebral Distensión abdominal intensa, estímulos viscerales, cambios de tensión muscular o postura de protección
Patrón del dolor A menudo influido por determinados movimientos, posturas o cargas Puede coincidir temporalmente con comidas, distensión abdominal u otras molestias digestivas
Síntomas acompañantes Tensión local, limitación del movimiento y, en ocasiones, irradiación del dolor Distensión abdominal, sensación de plenitud, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento
Posible alivio Movimiento adaptado, cambio de postura, calor o fisioterapia A veces mejora al disminuir la distensión o después de defecar; el movimiento suave también puede resultar agradable

Importante: Ambos patrones pueden coexistir. Por ejemplo, una persona que se mueve menos o adopta una postura de protección debido a molestias digestivas intensas puede desarrollar además dolor muscular de espalda.

8. ¿Qué hacer ante dolor de espalda y SIBO?

Cuando el dolor de espalda aparece regularmente junto con problemas digestivos, no debe asumirse automáticamente que el intestino o la columna sean la única causa. Conviene valorar ambos ámbitos.

8.1 Diagnosticar y tratar el SIBO de forma específica

Si existen síntomas típicos como distensión abdominal marcada, dolor abdominal, diarrea o estreñimiento, debe aclararse si realmente existe SIBO. El tratamiento dirigido del sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado puede ayudar a reducir las molestias digestivas. Siempre que sea posible, no debe tratarse únicamente el sobrecrecimiento, sino también su causa subyacente. Según los hallazgos, la terapia puede incluir medicamentos como determinados antibióticos, una alimentación adaptada individualmente y la corrección de déficits nutricionales demostrados. Las medidas dietéticas pueden aliviar síntomas, pero no necesariamente eliminan la causa del sobrecrecimiento. Por ello, el tratamiento debe decidirse según la situación individual.

8.2 Observar las relaciones entre los síntomas

Un diario de síntomas puede ayudar a identificar patrones.

Por ejemplo, puedes anotar:

  • ¿Cuándo aparece el dolor de espalda?
  • ¿Existe distensión abdominal al mismo tiempo?
  • ¿Empeoran las molestias después de determinadas comidas?
  • ¿Cambia el dolor después de defecar?
  • ¿Qué efecto tienen el movimiento y el reposo?
  • ¿Aparecen otros síntomas físicos?

Esta información también puede ser útil durante una consulta médica.

8.3 Mantenerse activo

En muchas formas de dolor de espalda inespecífico, una actividad física adaptada resulta más útil que un reposo completo prolongado. Caminar, realizar ejercicios suaves de movilidad o practicar ejercicios de yoga adecuados para cada persona pueden movilizar la musculatura y, al mismo tiempo, favorecer la motilidad intestinal. El tipo de actividad apropiado depende de la causa y de la intensidad de los síntomas.

8.4 Utilizar calor

El calor puede resultar agradable cuando existe tensión muscular en la espalda y favorecer la relajación. Sin embargo, no trata el SIBO y debe entenderse únicamente como una medida complementaria.

8.5 Relajación, respiración y enfoques osteopáticos/fisioterapéuticos

El estrés puede influir tanto en la tensión muscular como en la comunicación del eje intestino-cerebro. Los ejercicios respiratorios tranquilos, las técnicas de relajación y la actividad física suave pueden ser útiles cuando las molestias se acompañan de mucha tensión corporal. Algunas personas también encuentran agradables los masajes abdominales suaves para la distensión. Sin embargo, ante un dolor abdominal intenso, inexplicado o de nueva aparición, debe aclararse primero la causa médicamente.

En casos de tensión muscular marcada o movilidad reducida, la fisioterapia puede ser útil dependiendo de los hallazgos. Algunas personas también acuden a un osteópata o recurren a tratamientos osteopáticos. Sin embargo, no existe evidencia suficiente de una eficacia específica de la osteopatía para tratar el SIBO en sí. Estas medidas deben entenderse más bien como tratamientos complementarios para molestias musculares o funcionales y no como sustituto del diagnóstico y tratamiento específicos del SIBO.

¿Cuándo debe evaluarse médicamente el dolor de espalda?

La valoración médica es especialmente recomendable si el dolor de espalda:

  • aparece de forma nueva y es inusualmente intenso,
  • persiste durante mucho tiempo o empeora claramente,
  • se acompaña de fiebre o pérdida de peso inexplicada,
  • aparece después de un accidente o una caída,
  • se asocia a entumecimiento marcado o signos de parálisis.

Las nuevas alteraciones de la función de la vejiga o del intestino junto con dolor de espalda deben evaluarse médicamente con rapidez.

9. Glosario: términos importantes

Glosario: entender SIBO y dolor de espalda

SIBO
Abreviatura de Small Intestinal Bacterial Overgrowth, es decir, sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.
Disbiosis
Alteración de la composición o función de una comunidad microbiana. La disbiosis no equivale automáticamente a SIBO.
Dolor visceral
Dolor que se origina en órganos internos como el estómago o el intestino. Los estímulos son procesados por el sistema nervioso y a veces pueden percibirse en otras zonas del cuerpo.
Eje intestino-cerebro
Comunicación bidireccional entre el aparato digestivo y el cerebro. Participan, entre otros, el sistema nervioso, el sistema inmunitario y procesos metabólicos.
Hipersensibilidad visceral
Mayor sensibilidad a los estímulos de los órganos internos. La distensión o la formación de gases en el intestino puede percibirse por ello con especial intensidad.
Síndrome del intestino irritable (SII)
Trastorno crónico de la interacción intestino-cerebro que puede cursar con dolor abdominal, distensión y cambios del hábito intestinal. El SII no es lo mismo que el SIBO.
Columna lumbar
Parte inferior de la columna vertebral. El dolor en esta zona suele denominarse dolor lumbar o lumbalgia.
IMO
Intestinal Methanogen Overgrowth. Describe una producción aumentada de metano por microorganismos productores de metano en el aparato digestivo.

10. Resumen

  • El dolor de espalda no es un síntoma clásico del SIBO.
  • El aparato digestivo, la médula espinal y el cerebro están conectados a través del sistema nervioso.
  • Una distensión abdominal intensa puede contribuir a las molestias de espalda mediante estímulos viscerales, tensión muscular y cambios posturales.
  • Los cambios en la mecánica del diafragma y la respiración también pueden influir en la carga del tronco y de la zona lumbar cuando la distensión es intensa.
  • En un SIBO marcado pueden aparecer malabsorción y déficits nutricionales; deben estudiarse de forma específica cuando existan indicios clínicos.
  • El aumento de la permeabilidad intestinal y la inflamación de bajo grado son mecanismos biológicamente plausibles en investigación, pero no se ha demostrado una relación causal directa con el dolor de espalda asociado a SIBO.
  • La investigación actual encuentra asociaciones entre disbiosis intestinal, inflamación y dolor de espalda crónico, pero no permite establecer una relación directa de causa y efecto con el SIBO.
  • Cuando aparecen conjuntamente síntomas digestivos y dolor de espalda, conviene valorar tanto el intestino como el aparato locomotor.
  • El movimiento suave, el calor y la relajación pueden ayudar, pero no sustituyen un diagnóstico adecuado.

11. Preguntas frecuentes

¿Puede la distensión abdominal causar realmente dolor de espalda?

Una distensión abdominal marcada puede aparecer al mismo tiempo que molestias de espalda. Entre los mecanismos posibles se encuentran una mayor distensión del aparato digestivo, estímulos de dolor visceral, cambios de tensión muscular y modificaciones inconscientes de la postura. Sin embargo, esto no significa automáticamente que la distensión sea la causa del dolor de espalda. Especialmente si las molestias persisten, deben descartarse otras causas.

¿Es el dolor de espalda un síntoma típico del SIBO?

No. Entre los síntomas habituales del SIBO se encuentran sobre todo la distensión, el dolor o malestar abdominal y los cambios del hábito intestinal. El dolor de espalda no es un síntoma diagnóstico clásico. Es posible una relación indirecta a través del sistema nervioso, la postura o molestias digestivas intensas, pero el dolor de espalda no está establecido científicamente como síntoma típico del SIBO.

¿Dónde puede aparecer un dolor de espalda relacionado con el intestino?

Los estímulos viscerales procedentes de órganos internos pueden proyectarse a otras zonas del cuerpo debido a su procesamiento en el sistema nervioso. Algunas personas con molestias digestivas intensas también describen dolor en la zona lumbar. Sin embargo, la localización del dolor por sí sola no permite determinar de forma fiable si la causa está en el intestino.

¿Puede el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado causar dolor lumbar?

No se ha demostrado una relación directa de causa y efecto. Sin embargo, el SIBO puede acompañarse de distensión abdominal, estímulos viscerales, cambios posturales y, en algunos casos, malabsorción. Estos factores podrían contribuir a las molestias de la zona lumbar. Un dolor de espalda persistente o intenso debe evaluarse médicamente independientemente de ello.

¿Qué relación tienen la distensión abdominal y el diafragma con el dolor lumbar?

El diafragma participa no solo en la respiración, sino también en la estabilización del tronco. Un abdomen muy tenso puede dificultar subjetivamente la respiración abdominal y favorecer patrones respiratorios o posturales distintos. Esto puede modificar la tensión muscular en la zona lumbar. Es una posible relación biomecánica, pero no demuestra que la distensión cause el dolor de espalda.

¿Pueden los déficits nutricionales en el SIBO empeorar el dolor de espalda o muscular?

En un SIBO marcado pueden aparecer malabsorción y determinados déficits de vitaminas o minerales. Los déficits que afectan a la salud muscular u ósea pueden contribuir a las molestias. Solo una evaluación médica dirigida puede determinar si existe un déficit concreto.

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12. Fuentes

  1. Rezaie, A., Buresi, M., Lembo, A., Lin, H., McCallum, R., Rao, S., Schmulson, M., Valdovinos, M., Zakko, S., & Pimentel, M. (2017). Hydrogen and Methane-Based Breath Testing in Gastrointestinal Disorders: The North American Consensus. American Journal of Gastroenterology, 112(5), 775–784.
    https://doi.org/10.1038/ajg.2017.46
  2. Quigley, E. M. M., Murray, J. A., & Pimentel, M. (2020). AGA Clinical Practice Update on Small Intestinal Bacterial Overgrowth: Expert Review. Gastroenterology, 159(4), 1526–1532.
    https://doi.org/10.1053/j.gastro.2020.06.090
  3. Hammer, H. F., Fox, M. R., Keller, J., et al. (2022). European guideline on indications, performance, and clinical impact of hydrogen and methane breath tests in adult and pediatric patients. United European Gastroenterology Journal, 10(1), 15–40.
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  4. Chichlowski, M., & Rudolph, C. (2015). Visceral Pain and Gastrointestinal Microbiome. Journal of Neurogastroenterology and Motility, 21(2), 172–181.
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  5. Saravanan, A., Bai, J., Bajaj, P., et al. (2026). Evidence for a shift towards a proinflammatory/pronociceptive signature of gut dysbiosis in patients with axial chronic low back pain: A preliminary cross-sectional analysis. The Journal of Pain, 44, 106271.
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    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29593576/
  8. Mogilevski, T. (2021). The bi-directional role of the gut-brain axis in inflammatory and other gastrointestinal diseases. Current Opinion in Gastroenterology, 37(6), 572–577.
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  11. Losurdo, G., et al. (2020). The Influence of Small Intestinal Bacterial Overgrowth in Digestive and Extra-Intestinal Disorders. International Journal of Molecular Sciences, 21(10), 3531.
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  12. Saltzman, J. R., & Russell, R. M. (1994). Nutritional consequences of intestinal bacterial overgrowth. Comprehensive Therapy, 20(9), 523–530.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/7805370/
  13. Camilleri, M., et al. (2023). Gut microbiota, intestinal permeability, and systemic inflammation: a narrative review. Internal and Emergency Medicine.
    https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37505311/

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