La kombucha suele presentarse como una bebida fermentada beneficiosa para el intestino. Sin embargo, su azúcar residual, los microorganismos vivos, los ácidos orgánicos y la histamina pueden intensificar la hinchazón, el dolor abdominal y otros síntomas del SIBO. En este artículo descubrirás cuándo conviene evitarla y cómo volver a introducirla con cuidado después de un tratamiento exitoso.